viernes, 30 de julio de 2021

SIN CACHORRO… NO HAY NAVIDAD…



Capítulo 118: Propuesta de matrimonio… II parte.

 

 

Declaimer: Noticia de último momento… “YU – GI – OH!, No es mío”… Mucho menos sus personajes… Son propiedad de su respectivo autor, pero toda la trama de esta historia si es creada por mí. Amo inventarles historias nuevas a mis queridos personajes, es una manera de expresar lo que siento, y tener la dicha de poderlo compartir con todos ustedes.  ^_^

 

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Horas más tarde…

 

         Muchas gracias por recibirme.

 

         No hay nada que agradecer, mejor dígame sobre qué quiere hablar conmigo.

 

         He venido a pedirle la mano de su hermano.

 

         ¿Qué dijo? – Preguntó sorprendido.

 

El hombre suspiró profundamente para luego decir…

 

         Estoy aquí para pedirle la mano de su hermano.

 

         Puedo preguntar, ¿por qué lo hace hasta ahora?

 

         Si antes no lo había hecho era porque estaba esperando a que su esposo se recuperara y en vista de que él ya se encuentra bien creo que es el momento para hacerlo.

 

         En ese caso debo agradecerle por haber esperado a que mi esposo se recuperara.

 

         No hay nada que agradecer. ¿Entonces, me da su consentimiento para casarme con su hermano?

 

         Supongo que hará esta propuesta más formal.

 

         Sí, pero antes quería asegurarme cómo iba a reaccionar usted.

 

         Me doy cuenta que piensa en todo y eso me gusta de que sea precavido.

 

         Viniendo de usted eso ha de ser un cumplido.

 

         En ese caso, tiene mi aprobación.

 

         Muchas gracias Seto. – Respondió contento.

 

         ¿Y ya le compró el anillo de compromiso?

 

         Todavía no. – Contestó apenado.

 

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En algún lugar de ciudad Domino…

 

Un hombre de estatura alta, piel clara y ojos marrones, había dejado de hacer su trabajo, se levantó de la silla de su escritorio para poder caminar y así relajarse un poco.

 

         Creo que ya no debo posponerlo más, Ryou ha comenzado a sospechar y no me gustó ver su carita triste esta mañana. – Se decía así mismo y se dirigió a su escritorio y abriendo una de las gavetas sacó un pequeño regalo. – El cree que no le presté atención cuando me dijo que iba ir a visitar a Joey, pienso que este es el momento perfecto que he estado esperando, tal vez si me doy prisa logre terminar todo a tiempo. – Miró el reloj que tenía puesto en la muñeca de su mano. – Pero antes haré una llamada. Solamente espero que puedas aceptar mi amor Ryou y que juntos podamos formar una familia porque la verdad es que me gustaría vivir a tu lado el resto de mi vida. Te amo tanto mi niño albino. – Agarró el teléfono de su oficina para comenzar a marcar un número.

 

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Mansión de la familia Kaiba…

 

Unos jóvenes estaban en lo mejor de conversar hasta que llegó una mujer a interrumpirlos.

 

         Disculpe joven Joey.

 

         ¿Qué ocurre, Mana?

 

         Tiene una llamada.

 

         ¿Una llamada? ¿De quién?

 

         No lo sé, no quiso identificarse. – Mintió.

 

         Está bien, iré a ver quién es. Espérame aquí Ryou, enseguida regreso.


         De acuerdo.

 

         Vamos Mana.

 

         Si. “Discúlpeme por no haberle dicho la verdad joven Joey”. – Esto último lo pensó para sí misma.

 

Una vez que llegaron al despacho…

 

         ¿Hola?

 

         Hola Joey.

 

         ¿Bakura?

 

         Así es.

 

         ¿Por qué no le dijiste a Mana quien eras?

 

         Discúlpame por favor, le pedí de favor que no te dijera nada enfrente de Ryou.

 

         Está bien, no te preocupes.

 

         Te llamo para pedirte un favor.

 

         Claro amigo dime de qué se trata.

 

         Dile a Ryou que iré a traerlo a eso de las 9:00 p.m.

 

         No me digas que me llamaste solamente para decirme eso. – Manifestaba curioso.

 

         La verdad es que quiero que ustedes cenen algo ligero.

 

         ¿Por qué tanto misterio Bakura?

 

         Te lo voy a decir pero prométeme que no le dirás nada a Ryou.

 

         Te lo prometo.

 

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         ¿Piensa comprarle un anillo de compromiso?

 

         Sí, aunque va ser algo sencillo.

 

         Creo que eso no va ser necesario.

 

         ¿Por qué me dice eso? – Preguntó algo molesto sintiéndose menospreciado.

 

         No me mal entienda. – Se quedó callado por un segundo. – Cuando le dije que no iba ser necesario me estaba refiriendo a otra cosa.

 

         Sigo sin entenderle.

 

         De acuerdo se lo voy a decir. – Carraspeó un poco su garganta. – No sé si Mokuba le habrá contado que antes teníamos una habitación prohibida.

 

La otra persona abrió los ojos como platos al escuchar hablar al castaño.

 

         Conozco la historia.

 

         Perfecto, así iré al grano. Cuando nuestros padres murieron, ordené que guardaran todas sus pertenencias en una sola habitación, y a la hora de leer el testamento mi hermano y yo fuimos los únicos herederos de toda la fortuna de nuestros padres, pero como éramos menores de edad nos asignaron un albacea y este mismo también se encargaría de ser nuestro tutor.

 

         Continúe por favor.

 

         Como sabrá, los padres de Mana fueron nuestros tutores, ellos se encargaron de todo, pero en el testamento hizo falta una sola cosa.

 

         ¿Qué fue lo que hizo falta?

 

El hombre medio sonrió y se dirigió a abrir una caja fuerte que tenía dentro de su oficina, al abrirla ahí sacó una pequeña cajita, y un sobre de color azul. Se dio la media vuelta para continuar hablando.

 

         Esto era lo que hacía falta. – Mostraba los objetos.

 

         ¿Qué contiene esa pequeña cajita? ¿Y qué es lo que dice en ese sobre?

 

         Cuando era niño, mi madre siempre solía decirme que su anillo de compromiso por derecho le iba a pertenecer a Mokuba.

 

         ¿Cómo dijo? – Exclamó sorprendido. – No me diga que…

 

         Exacto, mis padres ya sabían que Mokuba era un doncello.

 

         No lo puedo creer. – Aun no salía del asombro.

 

         Al principio no entendía por qué mi madre me decía eso.

 

         Disculpe que lo interrumpa pero que tiene que ver con la habitación prohibida.

 

         A eso quiero llegar, como le dije anteriormente, en el testamento faltaba una cosa y lo que faltaba era el anillo de mi madre, lo buscamos por todas partes hasta que al final lo dimos por perdido. Nadie se acordó en ese momento que podría estar entre sus pertenencias.

 

         Pero… Mokuba ya debe saber sobre ese anillo.

 

         No, el todavía no lo sabe.

 

         ¿Cómo que todavía no lo sabe? Debió de haberlo visto cuando le ayudó a Joey a limpiar todo el lugar.

 

         Es verdad, sin embargo ellos no se pusieron a limpiar y a revisar cosa por cosa, solamente se limitaron a ordenarlas y a limpiar los cuadros.

 

         Entonces, como es que…

 

         ¿Cómo es que tengo en mi poder el anillo?

 

         Sí, dígame por favor.

 

         Cuando supe que mis hijos llegarían a la mansión, me dispuse a arreglarles su habitación, en eso estaba cuando Mana se acordó que habían unas hermosas cortinas guardadas en el baúl junto con las pertenencias de mi madre, yo me reusaba en ir a buscar las cortinas para decorar la ventana, pero como ya se imaginará Mana es muy insistente y logró convencerme en buscarlas. Ambos estuvimos revisando cosa por cosa hasta que di con el joyero de mi madre junto con esta carta. Al abrir el joyero estaban todas las joyas tanto las de mi padre como las de mi madre.

 

         Y entre las joyas estaba el anillo.

 

         Así es. Tomé la decisión de guardar el anillo y no decirle nada a Mokuba hasta no estar seguro de quien iba ser su pareja.

 

         ¿Me está diciendo que yo resulté ser esa pareja?

 

         ¿Irónico, no le parece?


         Yo… No sé qué decirle.

 

         No es necesario que diga nada, solamente me interesa saber si va a cumplir con la última voluntad de nuestra madre.

 

         Claro que sí, créame que me sentiré muy honrado de poder hacerlo.

 

         Muchas gracias.

 

         Disculpe.

 

         ¿Qué sucede?

 

         ¿Sería posible de que pudiera leer la carta?

 

         No veo por qué no.

 

         ¿De verdad me dejará leerla?

 

         Por supuesto. – Le entregaba el sobre de color azul.

 

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         ¿Quién era Joey?

 

         ¿Eh?...

 

         ¿Quién era el que llamaba por teléfono?

 

         Era Bakura.

 

         ¿Bakura? – Cuestiono incrédulo.

 

         Así es.

 

         ¿Qué fue lo que te dijo? ¿Por qué no se identificó?

 

         No se idéntico porque quería darme la sorpresa. “Perdóname Ryou por mentirte”. – Esto último lo pensó para sí mismo.

 

         Pero qué fue lo que te dijo.

 

         El vendrá por ti a las 9:00 p.m.


         ¿De verdad eso te dijo?

 

         Si.

 

         No lo puedo creer. – Musitó para sí mismo sin darse cuenta que su amigo logró escucharlo.

 

         ¿Por qué no lo puedes creer?

 

         Porque creí que no me había prestado atención cuando le dije que venía para acá.

 

         Pues ya viste que si te puso atención.

 

Antes de que el albino respondiera llegaba otra persona.

 

         Miren quienes acaban de despertar.

 

         Oh Mana, gracias por traérmelos.

 

         No hay nada que agradecer, pensé que ellos querían estar con su pamita.

 

         Déjame cargarlos por favor Mana.

 

         De acuerdo señor Ryou.

 

         Nada de señor, llámeme Ryou por favor.

 

         Está bien Ryou. – Le entregaba a los niños para que los pudiera chinear.

 

         Son bien lindos Joey.

 

         Gracias amigo.

 

         Míralos, son un verdadero encanto.

 

         Ten cuida… – No terminó de hablar al ver que había sido demasiado tarde.

 

         ¡Auch!

 

         Discúlpame Ryou, debí de haberte dicho que a Kisara le gusta jalarle el pelo a uno.

 

         Tranquilo Joey, no hay problema. Hola chiquita hermosa, hola precioso, ¿cómo están? – Les hacía caras y gestos para que los niños sonrieran. – Míralo Joey como agarra mi dedo. Wow sí que tiene fuerza.


         Es verdad.

 

         Como me gustaría tener un bebé. – Manifestó con tristeza.

 

         Ya verás que algún día tendrás a tus propios hijos.

 

         Tienes razón.

 

         Ya puedo imaginarme la cara de sorpresa que pondría Bakura cuando le estés dando esa noticia.

 

         Ay no, como crees. – Decía todo apenado.

 

         ¿Qué tiene de malo? He notado que Bakura se lleva bien con los niños.

 

         Eso no te lo discuto. – Bajó un poco la cabeza para ocultar el sonrojo de sus mejillas. – “Un hijo de Bakura, un hijo de Bakura, sería maravilloso poderle dar un hijo”. – Pensaba para sí mismo. – Por cierto Joey.

 

         Dime.

 

         ¿Dónde está Mokuba?

 

         Roland lo acompañó a que pasara consulta con el médico.

 

         Por eso se me hacía raro no verlo en la mansión.

 

         De seguro no tardará en llegar.

 

Al poco tiempo los niños comenzaban a llorar.

 

         Creo que necesitan cambio de pañal.

 

         Dámelos Ryou, los iré a cambiar a su habitación.

 

         Déjame ayudarte.

 

         Pero…

 

         Por favor, no seas malo.

 

         Está bien, vamos a la habitación.

 

         Muchas gracias Joey.

 

         Al contrario, gracias a ti por quererme ayudar. – Le sonrió con cariño.

 



Continuará…

 

 


N/A: ¿Qué planes tendrá Bakura? ¿De qué manera Bakura se le va a declarar a Ryou? ¿Aceptará Ryou la proposición de Bakura? ¿Qué pasará con Yūgi? ¿Podrá Joey contarle a su esposo sobre la existencia de su hermana? Todo esto y más lo iremos descubriendo en los siguientes capítulos. Los invito para que no se pierdan la continuación de esta interesante historia, no olviden dejar sus comentarios que yo con mucho gusto les responderé.

 

Me despido cordialmente de todos y cada uno de ustedes, pórtense bien, cuídense mucho y no bajen la guardia, sigan cumpliendo con todas las medidas de bioseguridad y vacúnense. Les dejo muchos besos virtuales y una súper mega ultra abrazo de oso desde la distancia.

 

Atte.:

 

             KAT. 

 


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