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viernes, 14 de agosto de 2020

SIN CACHORRO… NO HAY NAVIDAD…




Capítulo 42: Corazón roto, esperanza destruida… II parte


Declaimer: Noticia de último momento… “YU – GI – OH!, No es mío”… Mucho menos sus personajes… Son propiedad de su respectivo autor, pero toda la trama de esta historia si es creada por mí. Amo inventarles historias nuevas a mis queridos personajes, es una manera de expresar lo que siento, y tener la dicha de poderlo compartir con todos ustedes.  ^_^

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Hospital de Ciudad Domino…

         LE DIJE CLARAMENTE QUE NADA DE EMOCIONES FUERTES. – Manifestaba molesto un hombre.

         Perdón. – Tenía la cabeza agachada.

         PEDIR PERDÓN NO LE SALVARÁ LA VIDA.

         Snif, snif, snif, snif, snif, snif, snif… Intenté calmarlo pero no pude.

         ES USTED UN INCONSCIENTE, HA PUESTO EN RIESGO LA VIDA DE MI PACIENTE Y LA DE LOS BEBÉS.

         Snif, snif, snif, snif, snif, snif, snif… Perdóneme por favor, yo no quería que nada malo les pasara, yo sólo deseaba verlo.

         PUES ESPERO QUE ESTÉ SATISFECHO POR LO QUE HA PROVOCADO.

         Por favor Doctor, ya no lo regañe, no ve como está sufriendo.

         A MÍ NO ME INTERESA SU SUFRIMIENTO, LO ÚNICO QUE ME INTERESA ES EL BIENESTAR DE MI PACIENTE.

         Créame que lo entiendo, pero entienda usted también que él no lo hizo apropósito.

         YO SE LOS DEJÉ BIEN EN CLARO QUE SI SU PRESENCIA LO INCOMODABA, NO LO VOLVERÍA A DEJAR QUE LO VIERA DE NUEVO.

         Lo sabemos muy bien Doctor, pero… – No terminó de hablar ya que fue interrumpido.

         Snif, snif, snif, snif, snif, snif, snif… Al menos dígame cómo se encuentra Doctor, por favor, dígame cómo está Joey.

El hombre se calmó un poco al verlo tan triste.

         Logramos estabilizarlo, aun así los bebés corren peligro.

         Snif, snif, snif, snif, snif, snif, snif… No debí de haber entrado… Snif, snif, snif, snif, snif, snif, snif… Es mi culpa.

         No amor, no digas eso, no fue tu culpa.

         Snif, snif, snif, snif, snif, snif, snif… Si algo les pasa a esos bebés jamás me lo perdonaría.

         No digas eso amor, ya verás que muy pronto Joey se va a recuperar.

El joven no paraba de llorar, el galeno se dio cuenta que en verdad estaba sufriendo por lo que había pasado.

         Quiero disculparme por haberme exaltado con usted, he sido imprudente al decirle todas esas cosas.

         Snif, snif, snif, snif, snif, snif, snif… No tiene que disculparse, lo único que ha hecho es decir la verdad de que yo tengo la culpa de todo.

         Aun así no debí de haberme desquitado con usted.

         Ya no llores Ryou, no ganas nada echándote la culpa. – Lo abrazaba fuertemente contra su pecho. – Deja de llorar, a Joey no le gustaría verte así.

         Snif, snif, snif, snif, snif, snif, snif… Está bien.

         Yo debo retirarme, pero los mantendré informado.

         Snif, snif, snif, snif, snif, snif, snif… Doctor. – Se separó de su novio para mirarlo a los ojos.

         Si dígame.

         Snif, snif, snif, snif, snif, snif, snif… Sálvelos por favor, se lo suplico.

         Haré todo lo que esté a mi alcance por salvarlos, por ahora usted debe ir a descansar.

         Snif, snif, snif, snif, snif, snif, snif… Pero…

         Mi amor, Hazle caso al doctor.

         De acuerdo.

         En ese caso me retiro, con su permiso.

El albino mayor al ver que el médico se iba decidió ir a hablar con él a solas.

         Espérame aquí por favor Ryou, buscaré una enfermera para que pueda darte un calmante.

         ¿Me dejarás aquí solo?

         Perdóname, pero es necesario que te quedes sentado en lo que yo regreso.

         Perdóname tú a mí, sé que lo haces por mi bien.

         No tengo nada que perdonarte amor, quédate aquí en lo que yo regreso.

         De acuerdo.

El hombre se fue del lugar para ir alcanzar al galeno, en cuanto lo divisó comenzó a correr.

         Doctor Mahādo, espere por favor.

El aludido se volteó para ver quién lo llamaba.

         ¿Qué sucede señor Bakura?

         Doctor, dígame la verdad, ¿cuál es el estado de Joey?

         Se los acabo de decir hace un momento.

         Por favor Doctor.

         Me doy cuenta de que se percató de la situación.

         Si.

         La verdad no quise decir nada enfrente de su novio.

         Entonces… Joey esta…

         No voy a mentirle señor Bakura, presentó un sangrado interno y eso ha provocado que necesite una transfusión de sangre urgentemente para salvarle la vida a él y a los bebés.

         ¿Por qué no le han hecho la transfusión de sangre todavía?

         Por su tipo de sangre, y el hospital por ahora no tiene.

         En ese caso revíseme a mí, tal vez mi sangre sea compatible.

         Se lo agradezco mucho, pero como comprenderá en estos momentos el tiempo apremia, y mandarle hacer un estudio a su sangre para ver si es compatible o no se llevará algo de tiempo. Y tiempo, es lo que no tenemos.

         ¿Qué es lo que piensa hacer entonces?

         No se preocupe, afortunadamente hay una persona que si es compatible.

         ¿Ya tiene un donante?

         Si.

         ¿Cómo sabe si es compatible o no?

         Porque es la misma persona que le donó sangre a ese joven hace años.

         ¿Está usted seguro?

         Si, y créame que es el candidato perfecto, estoy casi seguro que los bebés no rechazarán esa sangre.

         Está bien Doctor, confiaré en su palabra.

         De todas maneras le sugiero que vaya al laboratorio para que le saquen una muestra de su sangre y que se la analicen para ver si es compatible o no.

         ¿Y eso por qué?

         Por precaución, por si el donante se rehúsa a donar su sangre.

         En ese caso iré ahora mismo.

         Muchas gracias.

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Horas más tarde…

En una de las habitaciones del hospital se encontraba una feliz pareja conversando con su pequeño hijo.

         ¿Ya te sientes mejor cariño?

         Si pamita, ya me siento mejor y listo para irme a casa.

         Nos tenías muy preocupado hijo.

         Siento mucho haberlos preocupado papi.

         No te sientas mal hijo, es normal que nos preocupemos por ti.

         Así es, recuerda que te queremos mucho.

         Y yo a ustedes.

         Mi niño hermoso. – Lo abraza para darle muchos besos en la mejilla, el niño reía ante las caricias de su pamita.

         Amor, en lo que le ayudas a cambiarse de ropa iré a buscar al médico para preguntarle si ya nos lo podemos llevar a la mansión.

         Está bien Marik, ve.

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         Señor Kaiba, el Doctor dice que ya puede pasar. – Expresaba una enfermera.

         Ya era hora, me han tenido aquí toda la mañana. – Protestó molesto.

Estaba entrando al consultorio, ahí se encontraba un hombre sentado detrás de un escritorio.

         Pase señor Kaiba, por favor siéntese.

         Vayamos al grano Doctor, dígame de una vez que tengo. – Manifestaba altanero.

         Por favor siéntese. – Volvía a insistir el hombre.

         Está bien.

         Antes que nada déjeme decirle que en todos sus exámenes ha salido bien.

         ¿Y para eso me ha tenido esperando toda la mañana? ¿Qué clase de médico es usted? Me doy cuenta que es un mediocre que no sabe hacer bien su trabajo.

         Esa no es manera de hablarles a las personas, si se tranquiliza un poco le podría explicar su situación. – Intervenía otra persona que acababa de llegar. – Lamento mucho el retraso.

         Descuida, llegas justo a tiempo.

         ¿Qué hace usted aquí? ¿Qué significa esto? ¿Por qué demonios lo mandó a llamar?

         Lo mandé a llamar porque él es el único que podría explicarle los síntomas que está padeciendo.

El CEO lo fulminaba con la mirada, su mente le hacía recordar cosas que él quería olvidar.

         No me vea así señor Kaiba, mejor tranquilícese y preste mucha atención a lo que a continuación le explicaré.

         Lo que tenga que decirme que sea rápido, ya he perdido mucho tiempo estando en este lugar.

         Pues le guste o no me tomaré mi tiempo para darle la información que usted necesita saber.

El hombre lo seguía viendo a los ojos de manera intimidante, bufó un poco para luego decir:

         De acuerdo, lo escucho.

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En algún lugar de Ciudad Domino…

         ¿Por qué tan pensativo?

         Recordaba viejos tiempos.

         ¿Y puedo saber cuáles eran esos viejos tiempos?

         Únicamente pensaba en la manera de cómo me divertía, especialmente los fines de semana. – Sonrió con maldad.

         Suena interesante, ¿cómo solías divertirte?

         Te lo contaré sólo si tú me prometes que me relatarás un poco de tu vida.

         ¿Para qué quieres saber?

         No se me hace justo que yo si te haya hablado un poco sobre mí, y tu no.

La otra persona se quedó pensativo.

         Está bien, ¿qué quieres saber?

         Antes que nada dime por qué estuviste en la cárcel.

         Eso fue por culpa de mi novio.

         ¿Tu novio?

         Si.

         No me digas que todavía andas con ese individuo.

         Según él terminamos, pero para mí seguimos siendo novios.

         Sí que eres tonto, yo que tu ni lo buscara de nuevo.

         El tonto eres tú, yo no lo busco para reconciliarme, solamente quiero que me vea para hacerle cumplir una promesa que le hice.

         ¿De qué estás hablando?

         Digamos que el muy imbécil me traicionó.

         ¿Te fue infiel?

         Algo peor.

         ¿Qué podría ser peor que eso?

         Me denunció con la policía, y gracias a ese estúpido estuve encerrado por muchos años.

         Oooooohhhhhhhhh, no tenía idea.

         Está bien, no hay problema.

         ¿Cómo piensas vengarte?

         Créeme que le estoy preparando una linda sorpresita, será algo que nunca olvidará. – Sonrió con malicia.

         Cuando haces esa mirada, a veces me dan escalofríos. – Trataba de seguirle la corriente.

         Pues ya deberías de irte acostumbrado.

         Ya lo sé no es necesario que me lo digas.

         Me dirás cómo es que solías divertirte los fines de semana.

         Cuando estaba con ese maldito mocoso me pasaba todo el día entero haciéndolo mío, lo obligaba a que hiciera muchas cosas desagradables para él, y placenteras para mí.

         Suena interesante, cuéntame más.

         Habían ocasiones en que hacia fiesta, invitaba a varios amigos míos, cuando miraban la preciosura que tenía en casa me pedían que se los prestara para que también se divirtieran con él.

         ¿Y se los prestabas?

         Obvio que sí, pero todo en esta vida tiene un precio.

Ambos hombres se reían con maldad.

         Así que les cobrabas por si querían usarlo.

         Exacto.

         Baia, al parecer tenemos mucho en común.

         ¿Ah sí?

         Si.

         ¿Por qué?

         Yo también hacia lo mismo. Es más, hubo varias ocasiones en que lo subasté para que pudieran tener una noche de placer con él.

         ¿En serio?

         Si.

         Increíble, me quito el sombrero ante ti, tú sí que sabías sacarle provecho a tu novio.

         Pues claro, me hacía ganar mucho dinero.

         Si logro tener de nuevo a ese estúpido en mis manos, no sólo me divertiré con él, sino que además seguiré tu ejemplo.

         Así se habla amigo, ahora dime en qué estabas pensando hace ratos.

         Quiero que me consigas jóvenes apuestos, especialmente que sean rubios para poderme divertir un buen rato con ellos.

         ¿Es necesario que sean rubios?

         Si, así sentiré que es a él a quien se lo estoy haciendo.

         Me parece una estupenda idea.

         ¿Me ayudarás?

         Desde luego que sí, tú no te preocupes por nada, conozco buenos lugares en donde puedes convertir tu fantasía en una realidad.

         Sabía que podía contar contigo y que eras incapaz de defraudarme.

         No digas tonterías que para eso están los amigos.

         Muchas gracias.

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Unos jóvenes caminaban por uno de los pasillos del hospital, uno de ellos se había adelantado un poco y volteaba a ver de vez en cuando para asegurarse de que su acompañante lo seguía.

         Apresúrate Noah, ya vamos bastante retrasados.

         Espérame por favor Mokuba.

         Llevamos un buen rato buscando al Doctor para poder hablar con él.

         Ni que lo digas, hemos recorrido todo el hospital de arriba abajo. – Contestó algo cansado.

         ¿Estás bien? – Se le acercó.

         Si, únicamente estoy un poco cansado.

         Discúlpame amor por hacerte caminar tanto.

         Disculpa aceptada. – Le sonrió con cariño.

         Sigamos caminando. – Al terminar de hablar se dio la media vuelta chocando con otra persona.

         ¡Mokuba, qué haces aquí!

         Iba a hacerte la misma pregunta hermano.

         Roland me trajo aquí prácticamente que a la fuerza.

         ¿Qué fue lo que te ocurrió?

         Nada, mejor dime qué haces aquí.

         No le digas nada Mokuba. – Se metió en la conversación otra persona.

         No estoy hablando contigo semejante estúpido, ya deberías de saber cuál es tu lugar.

         Basta Seto, te prohíbo que le hables de esa manera a mi novio.

         Pues entonces dile que no meta sus narices en donde no le incumbe.

         Él tiene todo el derecho de meterse, te recuerdo que es mi pareja.

         Pues debiste de haber escogido algo bueno, no está cosa que…

         Ya no lo ofendas, al menos respétalo en mi presencia.

         Ja, ja, ja, ja, ja, ja, que buen chiste el que me has contado.

         Estoy hablando muy en serio.

         No es más que un estúpido, ni siquiera puede defenderse solo, todo el tiempo se escuda detrás de ti como un maldito perro faldero.

         Seto…

         Déjalo que diga lo que quiera Mokuba, sus palabras me tienen sin cuidado. Y si no le digo nada es por respeto a su hermano, señor Kaiba. – Lo miraba seriamente a los ojos.

         Ja, ni intentes sacarme las uñas porque ahí mismo te las corto.

La otra persona apretaba sus manos haciéndolas puño, tenía unas grandes ganas de tirársele encima para darle su merecido, pero se tranquilizó al escuchar la voz de su pareja.

         No le hagas caso a mi hermano, el busca la manera de provocarte.

         Lo se amor.

         Vas a decirme si o no del por qué estás aquí. – Estaba por perder la poca paciencia que le quedaba.

         Yo…

         ¡Mokuba, que bueno que al fin llegaste! – Intervino un hombre que acababa de llegar, el pelinegro se le quedó viendo sin entender nada, afortunadamente su amigo se percató de eso rápidamente. – Llegaron justo a tiempo, están por darle de alta a Shādī.

         Es verdad, olvidé que hoy salía del hospital, ¿y dónde está Malik?

         Él se encuentra esperándome en la habitación, al ver que te tardabas me mandó a buscarte.

Durante la conversación que se tenían habían olvidado la presencia del ojiazul.

         Por cierto Seto, ¿ya fuiste a ver a Shādī? – Lo cuestionaba su hermano.

         Si. – Respondió seriamente.

         ¿No quieres acompañarnos a verlo?

         No, yo iré más tarde a visitarlo a su mansión.

         Pero hermano…

         Me voy, tengo muchas cosas qué hacer.

Empezó a caminar hasta que una voz lo detuvo.

         Espera Seto.

         ¿Qué quieres?

         Pienso irte a ver esta noche.

         ¿Para qué? – Seguía con su actitud arrogante.

         Me gustaría poder hablar contigo.

         Lo que tengas que decirme puedes hacerlo aquí y ahora.

         Por favor Seto.

         Está bien. – Manifestó entre dientes. – ¿A qué horas piensas llegar?

         Te parece bien a las ocho.

         Si.

         De acuerdo, te veo esta noche.

         Como quieras, adiós.

         Adiós hermano. – Lo miraba marcharse del lugar. – No me gusta verlo de esa manera.

         No te preocupes Mokuba, recuerda que sigue molesto por lo ocurrido.

         Lo sé. – Suspiró profundamente. – Por cierto Marik, gracias por intervenir.

         No tienes nada que agradecer.

         Por poco y le digo que venía a ver a Joey.

         Menos mal que no lo hiciste, porque conociéndolo bien hubiera armado un gran escándalo.

         Tienes razón.

         Yo tengo que irme, Malik me ha de estar esperando.

         Te acompaño, y así paso de una vez viendo a Shādī.

         ¿Estás seguro?

         Si.

         Vamos entonces.

         Vamos Noah.

         Si, vamos.


Continuará…



N/A: ¿Qué le habrá dicho el Doctor al neko? ¿Logrará salir adelante nuestro cachorro? ¿Quién podría ser el donante? ¿Quiénes eran esos hombres? ¿Qué clase de venganza estarán planeando? ¿Podrá Seto algún día aceptar la relación que tiene su hermano con Noah? Todo esto y más lo iremos descubriendo en los siguientes capítulos, los invito a que no se pierdan de esta increíble historia, cualquier duda que tengan no olviden dejarme sus comentarios que yo con mucho gusto les responderé.

Me despido de todos ustedes con mucho cariño, y decirles que se protejan, no salgan de casa y tomen todas las medidas necesarias de protección. Les mando muchos besos virtuales y un fuerte abrazo virtual, nos vemos el próximo viernes.

Atte.:

             KAT.